Es un buen día para escribir; Miro por la ventana y veo la lluvia caer, aun que siquiera es necesario hacerlo; basta con cerrar los ojos y oir el sonar de cada gota al derramarse sobre el pavimento. Hay pozas de agua, inmensidad de charcos que salpican cuando pasan velozmente los autos sobre ellos. Camino ¡Me estoy mojando! creo que debo acelerar el paso. La gente es tan apresurada los día de lluvia, da la impresión de que todos estubiesemos atrasados; aun que en mi caso siempre es así; vivo acelerada, debe ser producto de mi gran impuntualidad, la cual se ha hecho tan parte de mi que es como si me llamara Romina Impuntalidad; más de alguna vez me han llamado la atención por eso, y tienen razón, lo cambiaré.Subo la cabeza, el cielo esta horriblemente gris, y la lluvia caé, cada vez con mayor intensidad; menos mal existe el maquillaje anti agua, no creo que sea muy atractivo ver una mujer con los parpados negros, en todo caso, no ocupo maquillaje, prefiero lo natural.
¿Aún llueve? así es, estamos en Puerto Montt, julio, el septimo mes del año, pleno invierno, creo que mis ganas por ver una tarde con el cielo anaranjado tendran que esperar unos meses.
¿Aún llueve? así es, estamos en Puerto Montt, julio, el septimo mes del año, pleno invierno, creo que mis ganas por ver una tarde con el cielo anaranjado tendran que esperar unos meses.
Ahora camino frente a la plaza de armas, esta tan... vacía, no es tan tarde como para que no halla nadie, que extraño. Debe ser su infraestructura la culpable, o no... ¿Alguien recuerda la antigua plaza de nuestra ciudad? Sentía como si entrará en una selva cuando estaba en ella, sus arboles de noche podian asustar a cualquiera, pero la pileta, sin duda, era una gran diversión para los niños en el verano; me entretuve mucho en aquella plaza; corrí, jugué, incluso hasta me caí un par de veces; aquella plaza que ahora solo es un punto de encuentro para la ociosidad, y que hoy, producto de la lluvia, esta vacía.
La catedral, me gustaría que estubiese abierta hasta mas tardé; es lamentable, pero nuestra agitada vida aveces no nos da tiempo para la reflexión, aun que es relmente necesaria. Pese a esta inmensa lluvia, la señora que pide dinero, sigue en su lugar; al parecer lo necesita mucho.
Vivo 17 años en Puerto Montt, y aun así no logro acostombrarme a este clima, es realmente agobiante. Un despertar con el ruido de las gotas al caer, y una puesta de sol hermosa al atarceder. Y es verdad, a nadie le agrada el cielo gris. Pero creo que la lluvia, es la musa perfecta para una nueva historia.



