Hoy contaré la historia de unas patitas muy especiales, hechas de un material no muy resistente, pero que no se gastará jamás; y que este año se han visto especialmente sobrepasados de trabajo cumpliendo los horarios que su dueña les impone.
Contaremos su rutina.
Cada día se levantan a soportar el peso de su dueña, a veces a las 7.00 u otras veces a las 6.30, dependiendo del horario que le espera en el día. Al principio, al tener que llevar a todos lados a la chica, no se sentían tan cansados. De hecho, empezaban el día con energía, ya que Romina solía atrasarse y ellas debían esforzarse al máximo para cumplir con lo que ella les exigía. Su momento favorito es cuando les llega ese aire caliente que sirve para mantenerlas seca después de la ducha, para que cuando las envuelvan los calcetines, no se acumule la humedad entre los deditos.
Cuando ya les pusieron los calcetines y los zapatos, están claramente listas para empezar a correr. Salen rápidamente camino al Colegio, lugar donde corren mucho, suben y bajan escaleras. Pero al menos dejó de llover, porque eso de ir por la vereda o sortear inundaciones no les gustaba nada: a veces hasta se manchaban del color del forro de los zapatos. La verdad es que al principio se entretenían mucho caminando. Nunca lo habían hecho tanto, porque al parecer esa negra, como la mayoría llama a su dueña, parecía tener algo más para movilizarse, por lo que tenían menos trabajo.
Sin embargo, al correr de los meses, las cosas fueron cambiando. A veces incluso pensaban que Romina era una inconsciente, por todas las actividades que tomó este año. Todos los días corrían Al Colegio, Un techo para Chile, Regimiento, después de haber estado muy poco en la oscuridad de las sábanas que les permitía descansar. En ese lugar subían y bajaban escaleras sin parar. “¿Qué se cree esta niña?”, pensaban.Cuando por fin descansaban era cuando ella se preocupaba de comer. Luego, normalmente seguían corriendo.
Los viernes… los viernes son definitivamente los peores días.
Romina debe caminar por muchos lugares tocando ese raro instrumento llamado lira, donde además se cansan otras partes de su cuerpo. Es aquí donde alcanzaban su máximo protagonismo en la vida diaria del cuerpo que movían: Banda de Guerra. En este momento es cuando se ven más exigidos, pero no en ese movimiento monótono que deben realizar al caminar, sino en mover los dedos para marchar y ubicarse de la mejor forma posible para cumplir las exigencias de la actividad. Obviamente no todo es perfecto, porque a pesar de que se entretienen más de esa manera, han tenido que soportar las durezas que les han salido producto de los exigentes apoyos que deben hacer.
Este viernes será especialmente terrible, se preguntarán por qué. Porque Romina esta invitada a un cumpleaños donde mas que seguro bailara y como casi siempre la pisaran y me dolerá mucho. Además el fin de semana justo se le ocurre ponerse esos malditos taco alto. ¿En qué minuto se les habrá ocurrido a los humanos que con esos zancos se ven mejor? Todo por verse más alta, aunque baja no es, quiere ser más grande.¡Y dicen que nada puede ser peor! Justo ahora, cuando se viene el fin de año, se le ocurre ir todos os lugares con zapatillas casi de papel, en donde siento todo lo que Romina pisa. Por lo menos tiene la consideración de poner sus pies en alto, para que así les llegue menos sangre. Es decir, toda la sangre que le llegó en la mañana debe irse lo más rápido posible al resto de la pierna. Como en sus múltiples desmayos han hecho.
Todo esto ha sido parte de la vida estudiantil que Romina deberá acostumbrarse a vivir. Sus pies nunca habían terminado tan cansados de todo, pero por otra parte, sienten que ayudaron a la joven a cumplir sus objetivos y es eso precisamente lo que os reconforta. No importa ya cuánto quisieron descansar o cuánto tuvieron que esforzarse, porque se han dado cuenta de que aunque la niña tenga mil cosas que hacer y ellos deban ayudarla, ella salió airosa de este primer desafío, quedando preparada para enfrentar nuevas dificultades. Y claramente, sus pies también.
Lo único que temen es que entre tanto trajín, se van gastando más y más sus energías, mientras que el tiempo no se detiene, no tiene consideración. La mayor preocupación de estos, es que a medida que se preocupan de cumplir deberes y horarios, ven cómo la vida de Romina va pasando frente a sus ojos y ellos sólo pueden ayudarla a ir lo más velozmente posible, sin poder darle el consejo que John Lennon nos quiso dar alguna vez: “La vida es aquello que te va sucediendo mientras te empeñas en hacer otros planes.”
